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12 de ene. de 2011

El exceso de población será el mayor reto del siglo XXI

Dharavi es una población del área central de Bombay, India
Un extenso estudio publicado este miércoles alerta que el mundo se precipita hacia una sobrepoblación que causará escasez de vivienda, comida, agua y recursos energéticos.

El informe, obra de la británica Institución de Ingenieros Mecánicos, advierte que el crecimiento de la población, en particular en los países en desarrollo, plantea el mayor reto del siglo XXI y que la amenaza tiene un potencial destructivo mayor que el cambio climático.


En las próximas seis décadas, afirma el estudio, se estima que la población global se dispare desde los casi 7.000 millones de personas actuales hasta alrededor de 9.500 millones.

Según este cálculo, la población mundial crecerá cada año en 75 millones de personas, el equivalente a los habitantes de Reino Unido.

La mayor parte del crecimiento se producirá en el continente africano, que experimentará una industrialización semejante a la experimentada por Asia en el último siglo, y se concentrará en las ciudades.

La población urbana mundial se verá incrementada desde los 3.300 millones de 2007 hasta los 6.400 millones de 2050.

Esta asociación profesional británica concluye que es urgente trabajar para encontrar soluciones tecnológicas para que los recursos crezcan al ritmo que lo hace la población.

Entre los avances sugeridos se encuentran la recolección de agua de lluvia para rellenar los acuíferos, las rocas porosas que almacenan el agua bajo la superficie, o la mejora en la preservación de los alimentos. El informe estima que la mitad de la producción agrícola africana resulta dañada antes de su llegada al mercado.

El problema del dinero

Los autores, 70 ingenieros de distintos países, creen que la mayor parte de estos problemas pueden resolverse mediante una correcta asignación de los recursos financieros, pero el analista de asuntos medioambientales de la BBC Roger Harrabin señala que no precisan dónde pueden encontrarse esos fondos.

Por ejemplo, recomiendan que Europa deje de exportar viejos automóviles diésel a África sin precisar cómo podrán permitirse los taxistas africanos comprar vehículos menos contaminantes.

Otra sugerencia es que se deje de ayudar a la construcción de centrales eléctricas alimentadas por carbón en África hasta que estos países dispongan de la tecnología para capturar y almacenar las emisiones de dióxido de carbono.

Sin embargo, tampoco se específica quién podría financiar un avance tan costoso.

Los grupos medioambientales han dado su aprobación a la mayoría de las ideas prácticas que propone el estudio, pero ONGs como Oxfam o Christian Aid lo han criticado por no hacer hincapié en que el problema del clima lo han causado las clases ricas en países con poco crecimiento demográfico, en lugar de los pobres en países con rápido aumento de su población.

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